Te vi horrible sin tus portentosos dotes,
mi atención dudó sin que notes.
¡Vaya insistir de tu parte tanto,
en tu mundo fuiste un encanto!
Como nadie, mucho de ti tomé interés,
quería descubrir lo que el cielo predicaba,
continuaba mi ignorancia mientras observaba
el desarrollo de tu magia vi otra vez.
Esperando estuve, mirándote en la bolsa encerrada
como impaciente es mi virtud yo le rogué a mi hada
te dejara salir para que vueles libre de tu crisálida.
Callado quedé y se presentó mi hada,
que con su larga vara tocó tu dulce sueño,
esa misma tarde te vi salir con empeño,
extendiéndolas flotaste; alegre alcé la mirada.
Suaves delicadas eran ambas bellezas
ni pensar siquiera de las espantosas asperezas,
que no relucieron como esperaba antes,
petición de corazón, si me acerco no te espantes.
1997
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