Un día encontré mi amor congelado, al costado de la estrella de mi vida,
no quería curiosear en aquel marco, plagado más de melancolía,
un ardor en mi pecho, permanecí con dolor todavía,
a la espera de tan fuerte movida.
Mis ideas se lanzaron al vacío barranco de soledad,
estrechamente ligadas al cariño que yo lamento,
la congoja que día a día me acosa con tormento,
frenéticamente adoraría mi libertad.
Libre me siento en la tierra del encanto,
sin separarme nunca del afecto que tanto
idealicé al conocer un milagro.
Tal vez no conozco el afecto mismo que es causa de mi llanto,
aún si mi sendero se apartara de mi vida bella,
ese sentimiento espero perdure mientras canto
una petición de bendición que exista para ella.
2001
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