Como una dulce violeta aspira a la razón,
tan complicada como mi sentimiento,
puedes pensar tal vez que te miento,
pero mi voz a pecho gritará con tesón.
El umbral me guió con sabiduría,
madurar tranquilo no parecía tan malo,
esa sencillez que percibí hacía tiempo
resplandeció en tu mirada inquieta,
pocos años vividos quién lo diría
tu amistad floreció en todo el campo
ví las maravillas que eras como hija y nieta,
y como ángel con alas y halo.
El destello reflejado en tus ojos,
complacía mi ser cautivado,
increíble heroína fuiste
mientras yo estaba encerrado,
en un llanto amargado me viste
sin abandonarme muy lejos
caí en tus tiernos abrazos,
con eso quedé consolado.
Rocío tan claro y matinal,
dulces lágrimas surcaron tu mejilla
mientras vencimos el reto final
mi corazón junto al tuyo brilla.
Junio 2000
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