domingo, 28 de noviembre de 2010

1021 - 7

... otra vez.

Ahora despertó en él, una sed de soberbia, y en los temidos espectros que aún lo reconocían como uno de ellos, el aura asifixió a las dos fuerzas, dos armas inertes a decisión del miserable.
Una segunda deformación sacudió el corazón de los dos Acadi, la crueldad como amenaza poderosa.
La imparcialidad de Pasaro elaboró un enfrentamiento en una dilatación del espacio y del tiempo.
Esta oportunidad era favorable para los impíos que sucumbieron al caos como forma esencial de existencia.
Pero el olvido se aferraba en los espectros y anhelando regresar, se aceraban a los Tristes mortales.
Habiendo soportado centurias, esto no lo pudo soportar el Acadi más indiferente y pactó con su vida defender a los últimos espíritus inferiores

Por azar de la primera voluntad, los dos Acadi se vieron rodeados por la peste y una pausa en la trivialidad explosionó ante el maligno junto con los restantes inertes.
La vida cesó frente a ellos y fugazmente. Pasaro fue observador de las incontables peleas que parecían densificar la fuerza de mil masas solares en un salto infinitesimal entre los niveles.
Como era de esperarse, la repulsión y repugnancia de los destructivos ahondaba en la mente de los Acadi.
Hasta que el maligno entró entre brillos de ironía y banalidades de las metáforas, para desencadenar la lujuria del poder.
Frente a los colores del infortunio, una imagen rojiza parecía atisbarse desde el pozo de la desgracia.
El dolor no podía provenir mas que de la falta de fe.
Y como mortal volvió a enfrentarse al maligno por entre los destructores que aún esperaba como carroñero.
El resultado fue un Acadi que se desplomó frente a los ojos de la frialdad y una lágrima no originó ninguna reacción.
Con la energía partiendo al confín cosmológico, otro nivel se abrió al abismo y esta vez el infeliz preparado dejó confundidos a los espectros, incluso al mismo mortal.
Ya no había motivos para rebelarse, su conversión empezó con un 1021 de desgracias.
Pero el Acadi, sin pensarlo replicó a sus hermanos y Pasaro se posó junto a él.
Y tuvo que ser el último de los Acadi quien creara la simbiosis entre su energía física restante con su espiritualidad, cualidad superior de un mortal inferior.
Pasaro apuntó a la convergencia y 1021 se concentró partícula como polvo a una luminosa presencia.
Lo que apaciguó a los destructores corrompió todavía más al infame y dos entes se encontraron como adversarios: impacto.
Duró casi al alba, la absorción del maligno que arrancó un suspiro al debilitado ser que con los niveles superiores listos, envió a los destructores junto con Pasaro a una muerte circunstancial y como barrera ante el maldito, se expulsó el mismo poder superior para eliminarlo.

El temor es la base del poder,
El amor, base de la fe;
Pero es que lo que el humano divisó,
El Acadi lo empezó a comprender,
Más allá de las voluntades superiores
y que el Creador Supremo sólo conoce.

domingo, 14 de noviembre de 2010

1021 - 6

1021...

En los tiempos donde hay que creer, el mundo cambió frente a las vicisitudes de la realidad, el perdón y la dureza consolidaron una sociedad torturada, los hombres y mujeres revitalizaron un mundo nuevo lleno de fe.
Culpables de la esperanza, los veinte eran parte de la lluvia, la tierra y el aire, la gente desconocía su procedencia, mas su existencia fue nombrada, Pasaro.
Pasaron milenios, cuando el octavo ojo los mantuvo en su nido, y estos se mantenían entre las dimensiones más cercanas, en planos continuos de pulsaciones.
La pasividad se asimiló de una sustancia lineal que creó un poder instintivo letal, y como una expansión incontrolable destronaron al ojo que expulsó lo que sería una infección para los siniestros.
Lo último que el ojo mandó a las conciencias mortales fue el vislumbramiento de las criaturas, que son las brisas destructoras del tiempo.
Ante esta visión casi inentendible, los cinco mortales se reunieron y se atribuyeron una culpabilidad existencial, como antiguos seres de la remanencia sus capacidades son inalcanzables pero un enfrentamiento entre hermanos, no posee límites.
La entrega de uno de los mortales intentó sacudir la esencia que aún vincula a todos los hermanos, Pasaro se presentó humilde y compasivo, así los cuatro se conocieron como Acadis.
Lo que se escuchó como leyendas, se conoció como historias, y el Acadi constituyó un emblema muy ideal a lo largo de los rumores en cada época.
La noble existencia de Pasaro parece no tener implicancia en la tríada de los hermanos que afectaron los niveles del universo, pero estos no se guían bajo conceptos reales, menos humanos, y no establecen diferencias, el tiempo no estaba más que guardado en la caja que no compartían siendo también la más terrible de las debilidades para un Acadi.
Los mortales, mortales en su ley, son los únicos conservadores del vínculo que pueden rechazar a las criaturas.
Sencillamente, Pasaro dormía en la naturaleza cuando las bestias se abrieron paso frente a las almas víctimas de su animalidad.
Esperando lo inevitable, pronto se dieron cuenta de la necesidad de lidiar con los catorce.
La presencia destructora inhibe a Pasaro, y cuando un Acadi presiente su llegada gotas de sangre apuntan a su primera presa.
La indiscreción del más indistinto provoca la seducción en un mundo abierto y habiendo aprendido el miedo, incita primariamente un cruento ataque del que por insensatez compromete el patrón de la potencia vital.
En esta nueva era, un castigo había caído del cielo, demonios sin forma tomaron el juicio final en sus manos para iniciar el sufrimiento en la tierra.
El mundo perdió toda esperanza por su incomprensión, y su ignorancia se adueñó de ellos, olvidando su fuerza, sus héroes y que los Acadi existían.
La perturbada esencia continuaba en el caos y la anarquía como gobierno perenne.
La característica principal del Acadi, es el orden de su ser que por la primera voluntad arrancó, pero su devoción es ser mortal.
Capaz de manipular los sentimientos más extremos, no todos se extendieron en entenderlos, descendentes de un nivel superior controlaban lo que adoptaron como humanos y sólo uno llevó una sociabilidad colectiva.
La soledad marca a un Acadi, como la pasividad a Pasaro.
La historia humana los presenta como flamantes adversarios, en su frente un punto luminoso advierte su identidad como ser latente que modifica la estructura inferior: magia.
Vehementemente los cazadores atisbaron un poder errante que es canalizado por las propias sombras, con un rastro de miseria y pena que conlleva a la antelación de sucesos.
Adquiriendo parte de la fugacidad, fusionaron los sentimientos con su única motivación destructora; surgió una infección asesina capaz de volverlos invulnerables al suplicio humano, con vacuna de Acadi.
Los Acadi disgregaron a los espectros en un intento por disminuir su poder, sólo consiguieron enfrentarse a una menor cantidad.
Un pequeño pueblo fue el escenario donde los tres Acadi encarnizaron su ataque, que luego se volvería leyenda en el Misterio del Maese.
Solamente en el reino neutral pueden solverse y Pasaro intermediario sin obligación determina los poderes fraternales.
Se hizo el poder invencible, aquel que en los recónditos pensamientos de la voluntad primaria florece para convertirse en una existencia abstracta. Así la energía de los 8 destructores envolvieron violentamente como para alimentarse de su estructura poderosa.
Por razón del mensajero de la oscuridad desde el ocaso, un estruendo imperó en todo el pueblo.
Los inconscientes no alcanzaron a sobrepasar la mixtura perfecta y la grandeza de los Acadi.
Uno por uno, los espectros regresaban a una forma irreconocible para ser parte de sus verdugos.
Al alba, un paisaje pacífico y desolado era la pobre prueba de una gran victoria.
La dilatación entre los asesinos formó una dimensión arrugada y ante la nueva reformación los Acadi debían apresurarse.
El más distanciado fue tentado por tres de ellos y la ira se volvió materia, y la materia en peligro.
Incentivado por la sobrevivencia y amenazado de voluntad, la energía de Pasaro esperaba circundante.
De esto, los espíritus recorrieron el infinito, las fuerzas se dividieron en poderes y en pensamientos, y mucho antes de Elehaquiel, cada nivel era un poder y cada poder era un nivel.
La vida conciente pertenece a los niveles inferiores, pero es admirada por los octavos espíritus, porque un aplastamiento entre las fuerzas correría a los poderes que crearon al hombre.
El poder 1021 sería esa fuerza creciente y resultante catalogado de entre todos los demás que es rescatado por el nivel inferior y antagónico para la continuidad universal primaria.
1021 es el poder infinito, el único comprensible al nivel inferior de los otros poderes superiores.
Un nivel superior amparado en un poder.
Ante la merced, sin insinuar alcanzar aquel poder, destrozó por su propio ser el eslabón que mantenía constantes a los putrefactos, pero algo salió mal.
El descuidado Acadi compartió el poder, y el invariante sin dudar como si pudiera entrañar la ambición, encerró la existencia junto con su presencia.
La mancha se convirtió en un oscuro ser para el imprudente mortal.
Parte de Pasaro revivió al maligno, bastó uno de los destructores para generar una perturbación en el nivel más recóndito de las fuerzas.
Pasaro recobró la mentalidad y el albedrío que nunca debió poseer, pero el mal uso de 1021 conjeturó nuevas direcciones y el fundamento de lo imprevisible.

lunes, 1 de noviembre de 2010

1021 - 5

Vida sin vida...

Fue azul, rojo y blanco, y verde, gris en el vacío; no sólo increíble sino simple, pero contra las expectativas de un observador absoluto, el caos predijo el avance inmortal. Pese a las advertencias, el volver no formaba parte del nuevo género y Elehaquiel regresó parte a lo que lo formó y a lo que formó. Espiral de inertes apareció en el plano real y sin una fuerza innata.
El azar siempre imperó desde la caída poderosa y fluvial que comparte los secretos no revelados del agua.
Ahora la esencia de Elehaquiel diseminó la extinción en todas sus creaciones, pero de entre la suprema jerarquía se regeneró lo que tenía que rebelarse por naturaleza antinatural.
Los infames dependerían de las revelaciones que se adquirieron.

Finalmente el colapso no antecedió a ninguna consecuencia original. La fuente de los infames, ahora inmortales, se plasmó en el vórtex impenetrable de la configuración.
La frialdad estalló más rápido que el pensamiento, el conocimiento de los sextos espíritus era notable, y la franqueza del poder se percibe monótonamente redundante.
Igual que el inicio y el final, se volvieron adaptables.
Las enfermedades del alma abandonaron su prisión y como lluvia de fuego cayeron sobre la vileza de los absurdos, purificando con violencia, inmisericordes salvajes, no atenuaron la intensidad de la última gran fusión.
Muchos de los inmortales no llegaron a convertirse más de lo que fue Elehaquiel, y desesperanzadamente perecieron.
El octavo ojo extremadamente sabio, rescató a catorce de los contables y formó a partir de ellos al estigma del universo.
Los ocho espíritus salvaron a veinte pero los unieron en una fuerza del reino neutral, con una habilidad semejante a los niveles superiores.
La infinita continuidad universal, la primera voluntad, destinó en cinco conciencias mortales.

domingo, 17 de octubre de 2010

1021 - 4

Magno ..

Sin embargo, nos queda la conciencia de un imperio extinto que nunca perteneció al ayer.
Relativamente episódico se muestra profano, aquél líder presente en la conciliación y que sus operarios confeccionan desde un soplo propio que aventaja a la altanera evolución.

... Siempre

Aún en la equidad, se formaron remanentes que se cristalizaron como la antítesis, y más allá de la metáfora, envejece inalcanzable para la conquista, exótico para la estupidez, abstemio de la madurez.
Quizás la independencia sea peligrosa, así como lo es la infalibilidad.

Dimensionalidad ...

Su durabilidad complicó la morfosis;
De esta manera, se integró de impurezas que desarticularon absolutamente su núcleo y cayó en los niveles inferiores de esencia.
Se mezcló en la cuantización del universo, por lo que adquirió la cantidad, asimismo adoptó la forma del pensamiento y desarrolló en una entidad consciente.

Nació Elehaquiel conservando su desdoblamiento y el quinto orden que lo reconoce de entre todas las voluntades.
La virtud ilimitada no fue ineludible y su reflejo retornó al mundo autóctono, y por cada azote cósmico se abrieron inertes de aquí a la eternidad tomando la forma de lo más desconocido.
La misma sustancia de las que las pasiones obtienen el albedrío incorrupto que facilita la comunicación con el infinito, se distribuye por cada inerte proveniente tan sólo de un destello.
Errantes por la planicie del saudade, relucientes con la más bella de las purezas consolidación su dominio infame como agentes decadentes.
Descubriendo su sociedad, el cónclave desembozó su fuente, por lo que Elehaquiel se trasladó como copia de una fuerza primitiva que procede la del hombre.
Frente a la realidad, algo conceptuado paralelo a la vida, sólo nos tenemos a nosotros por el entendimiento sino por la aceptación, como la ambición por conseguir un pedazo de cielo.
La relevancia no puede morir, y para postular al supremo, un contacto aseguraría la visita de los espectros, quienes no minimizan la consecuencia de ser inertes, gracias al sentido de los secretos y a su desenvolvimiento frígido en el continente, sólo un segundo natural rodeó a las incertidumbres para templarlas porfiadamente: paradojas.
Cada uno con cada una emergieron desde una omnipotencia, cuyos restos desvirtuados por nosotros crearon males y se sumaron a los ya presentes, pero el interior es incorrupto y pertenece a la desdichada justicia.
Una promiscuidad aparente, los designó poderosos, sin dejar poder alguno.
Con su reciente cualidad, los inertes desencadenaron caos, violando las órdenes y atentando contra lo adquirido con las impurezas, si estas ya no regresan, Elehaquiel será soterrado.
Con un estímulo primtivo de supervivencia, lo distinto perfeccionó una noción única: retornar a la esencia, fuerza real.
Identidad, la última parcialidad del criterio, se abandonó a la suerte universal para pulirse y volverse aliada de los decadentes antes de que la inevitable sobrevuele extremadamente infiel.
Desenrumbado y lejos latía un pecado demasiado débil.

sábado, 4 de septiembre de 2010

1021 - 3

Ante tus ojos...

Más allá de nosotros, entre la armonía de la creación, se desata en un reino neutral una transfiguración inherente del sexo, arte que despierta los últimos días y sin reconocer la invarianza instintiva de la naturaleza:
Vida.

viernes, 6 de agosto de 2010

1021 - 2

Sin amar...
Los recuerdos bañados de lágrimas son semillas con un primer espíritu que no se cree posible de quemar.
Conseguir lo que se persigue es inquisitivamente insidioso, un anhelo parte de una de las cinco esquinas que experimentan lo que el hombre denomina expectación.

martes, 29 de junio de 2010

1021 - 1

No me esperen...

Existen fuerzas desconocidas,
Ininteligibles a los sentidos humanos,
Donde la existencia del espíritu
De la Tierra habita sin perecer,
Empero la guía es una sola,
Un solo camino que es confundido y
Representado con la
Libertad.

sábado, 5 de junio de 2010

Burbujas - Soñar (no editado)

Me conmueve el tan solo mirarte, compartir una mirada, explicarme a mi mismo, anhelar abrazarte, poder explorarte; no sé que es morir, si presentir olvidarte, o desprenderte de mi vida.

Desearía ser más fuerte en mi interior, mas necesito la insulina de tus besos y la claridad de tu amor. Ruego al espíritu que me guía cada día, despertar contigo en mi mente, impregnado tu aroma es mi deseo y que continúe intensamente.

Quiero volver a mirarte, captar la dulzura de tus ojos, que me reviven en cada instante, sentir la suavidad de tus labios que deliran mi sonrisa, encerrar a la hermosura del encanto, cuan el sol te ilumina, mi cielo.

Soñar que puedo cautivarte, con tan sólo amarte, y que brille en tus ojos, esa luz que me funde y te vuelve mi gran devoción, esa luz que me adicta a este idilio y no tengo salvación; tú eres mi sol, eres mi dicha, mi materia favorita, mi Evangelio a seguir, que perderte es extinguirme completamente, que sin tí es vivir en agonía pidiendo renacer algún día.

Ya no puedo seguir mintiéndome, eres mi amanecer en vertical, mi firme esperanza, eres mi euforia en reposo, y adherido a tí, el deleite de hechizarme regresa, y contigo es donde quiero permanecer profundamente.

recompilado marzo 2007

domingo, 2 de mayo de 2010

Burbujas - Vana Vanidad

Un latido insiste en sobrevivir alrededor de cien estallidos voraces, palpita como un reflejo en el océano, y entre la incertidumbre más allá de la verdad, se escucha una neblina que trata de esparcirse por cada breve anhelo.
Adherido a una flama, encaramado al viento, empuja al tiempo, al costado de un sueño.
Retosando, se envuelve en su propia leyenda, cálida y placentera, sumamente apasionada, mas en un universo tranquilo, las mareas siempre estan acompañadas, acariciándose unas a otras, formando una danza armoniosa que enamora al cielo.
Más fuerte que una visión hacia el horizonte en la inmensidad de la expansión, es la resonancia del eco que reclama su origen, sin saber que es el susurro voluptuoso de la inexorabilidad, que se aflige por no ser escuchada.
Perteneciendo al nervio infalible, desciende una corazonada como hoja al viento que es arrastrada por entre asombrosos presagios que no atinan en pernoctar sin ocultarse tras la sombra de un afecto turbio.
El temor no se ha manifestado con un sentido de dirección, aunque las piedras más duras caen y nunca se precipitan alrededor de la serenidad más absoluta que permite el vacío caótico del pensamiento.

Después de mil inviernos y dos tormentas. Salí en busca del caballero, con una noción sin conocerlo, pero luego de despertar acostado en un colchón de sangre y recostado en una fría almohada de metal, acepto que ando buscando un corazón perdido.
Muchos rostros me describen las horas y minutos que auguran mi pesar y desdicha, como si fuesen a brotar de mi candidez o surcaran mi mente muy gustósamente.
No dejaré ni un ápice de escombros que no existen, no cuando esté el cielo dorado ni mientras se aleje el horizonte. Pero cómo quieren engañarte la astucia, la maña y el ramillete de hermanas que no duermen hasta que las llama su amo, como fieles mascotas, al mismo son que la codicia rivaliza con ellas para arrebatarles ilusiones que es incapaz de formar con su horno de fuego lento.
Los brazos más precisos no eluden el cambio, que se expande con una rapidez proporcional a la edad, un desplome se origina siempre que el pasado persigue al futuro com el ser humano a su Creador.
Aún cuando dudaba, decidí cruzar el puente a través de sombras y fantasmas que me hacían sentir tan fijo en el mundo, bordeando difusas y trilladas que nublaban mi deseo, y contemplando mi caminar con mi instrumento al hombro.
Avanzaba en tierras desconocidas, en el momento en que el instante penetró, las llagas se fueron, un azul muy colorido y un inmenso misterio que se clava delante de uno para no moverse nunca más.

Gota a gota el arte singular del espacio y del tiempo revive a la noche como protectora del día, siendo una prolongación del universo. El confrontamiento intrigante de muchas pasiones multiplican el diamante puro que contenta al brillo fantástico de toda exploración. Qué fugaz es drenada la agresividad, qué intensa es la voluntad!
Todo nace del punto de la incredulidad, que en la superficie de la vanidad la pena, la ira y el sufrimiento engendran un mundo de mentiras y una galaxia en tinieblas.
La fe como herencia de toda existencia, pertenece a todos los mundos y por ello es del amor su esperanza.

2003

jueves, 18 de marzo de 2010

Idílicos - Suspiro Breve

Deleite visual con la hermosura que su aura endulza a la afortunada mirada que sus dotes ensalza.
Un racimo de encantos profundiza en su ser y mágicas perlas bañadas de inocencia estremece cada fibra del deseo, un corto cántico lírico que sin comprensiones abandonaría su suerte para llegar hasta aquella contemplación primaveral que es idolatrada por muchos pensamientos malignos y adorada por el mismo plan divino.
Si no supiera que el rocío de las hojas embellece mis ensueños no explicaría tanta belleza que la humanidad desborda por esa femineidad maravillosa.

2000