No se comprendió, pero el sueño que se produjo antes de la separación fue rescatado cuando se destruyó todo.
A lo largo de los pensamientos no se escuchaba la súplica que estremece cada día con el mismo recuerdo pasado y futuro que aún nos redime.
Los sentidos que percibían la pesadumbre quedaron exhortados a llamar con rasgos de tristeza a la saña en el fuego de la ira.
Pero ahora, la claridad penetra en un vago vaho de corazón, propio de una colectividad ensangrentada, nada más queda en lo hondo del episodio. Se repite la intriga mas no con el habla ni la razón, sino con la mirada filuda y cortante para desasir el hilo que se va hilando junto con nuestros delirios por la barranca hundida sobre el puente en donde la gota roja no pide permiso ni por donde el sol se oculta.
1998
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