Nadie me creería si digo que ayer me salvé de la muerte, de abandonar mis pensamientos, porque no fue por aferrarme a este mundo sino por un soplo generoso.
Un duro combate que ha permanecido en mí por su gran tenacidad y que no puede llevar la victoria; estuve siendo perseguido por intentar escapar, por tal osadía pasé por un sinfín de suplicios frente a los cuales no derramé ni una gota de dolor.
Pensar que tengo agallas para luchar no me convence ni remueve mi ser, que como arduo guerrero encarné una batalla que involucraba a todo un pueblo, pero no es así, yo estaba sólo frente a la bestia, y un desgarro me guió a una mortal caída al centro de mis penas.
Cada movimiento, minucioso y detallado, me libró incontables veces de ser descubierto, como el espía ante el enemigo, esas jugarretas no funcionaban conmigo.
Quería saber si era por un ideal, una promesa o un amor olvidado, pienso que probablemente es sólo la añoranza reanimada de algo que comenzó, como cuando inicié las primeras líneas de esta lectura; o una realidad es el esfuerzo diario por edificar un destino que sea palpable para no continuar en arenas movedizas.
Qué más da, si espiritualmente desfallezco, porque mi valentía no guarda suficiente fe, la espada que sostenía ha quedado incrustada en la llama eterna del infinito, mi armazón se resquebraja y mi fiel escudo ya no me protegió más. Mis pasos fueron temblorosos pero no vacilantes, al escuchar más de mil voces que me apabullaban...
Pero yo creo que la principal razón de que no me crean, es que no es verdad, ya que ella sigue rondando, siempre, y de todas maneras llegamos a enfrentarla sin éxito. Puede sonar horrible, una extinción, pero únicamente es el desarrollo de otra naturaleza y el final del tiempo.
No llegó como un bombardeo, como una suave mirada que responde a una sonrisa implacable, de reojo vi un destello que me cegó, como ráfaga de cada individuo, pero lo vi alrededor de mí como quien elige al azar, me quedó solamente un presentimiento que contemplé maravillado y no muy entusiasmado.
Es posible ser escogido sin ser señalado, proclamado sin ser seleccionado, alegre sin ser alabado, la fuerza me ayudó, pero agradecí a mis sentimientos, por una recompensa que no merezco porque frente a la dura lid reconocí mi debilidad, recordé el objeto de mi perseverancia, algo bello que ocultaba en mi interior para que no me sea arrebatado. Tal vez a duras penas, me di cuenta también, que mi madurez jugó un papel importante por lo que estoy aquí, que puede volver a narrar este hecho que no catalogo como hazaña, porque no estuve preparado, ni listo, sino que lo que pasó surgió por obra sabia.
No sé bien si fue mi inspiración, o mi incentivo, pero es de lo que estoy hecho, tal por lo cual nunca acepté mi derrota.
2000
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