jueves, 13 de noviembre de 2008

Pequeñeces VIII

Nunca he estado en prisión, pero me gustaría renacer de este encierro, que no me deja ver el olvidado Paseo de Aguas, que no me permite caminar por la Lima amurallada, que pasa todo el tiempo narrando mis pasos como cual partido de un mundial.

Mi valor, casi ya no lo recuerdo, ni quiero hacerlo, cuando me ha traicionado más veces que mi propia edad.

Vocifero en un lugar que no me deja solo, deseo golpear los cuatro muros que no existen a mi alrededor, nadie me obliga, y ya no puedo retroceder.

Pienso... me dejo ascender por mis pensamientos, a veces crueles, que me llevan a observar el clamoroso curso de las nubes que no regresan a su blanco origen.

Creo... estoy en un sub-mundo complementando el mundo exterior que nos rodea, este añejo ser sin vida que se alimenta de nuestra carne, espera como carroñero hasta el final de nuestros caminos.

Veo... que lo sacudido por mi mente no me devolverá mi anhelo ni mi libertad, seguiré toda mi vida con una esperanza absurda, con una esperanza que a muchos desconcierta, con una esperanza separada del mundo, con una esperanza incrédula en mí y que me acompaña; en verdad, solamente me queda soñar, esperar salir feliz como lo es un hombre libre.

1998

No hay comentarios: