viernes, 21 de noviembre de 2008

Pequeñeces IX

No es que seamos superficiales, el simple hecho de ser joven, en el crepúsculo de la vida, los valores se remontan a unas emociones dominantes y surgientes, retumbando un ánimo enorgullecido de sí mismo.

Engendrados en una generación dominante y dominada, el bien espíritu afamado por ser regado, ser cultivado, ser engrandecido, ser independiente, no soporta la espera de una extraordinaria magia que se remonta gracias a nuestros progenitores muchas sepulturas atrás.

Una muerte, una flor; y ya verás el rosal que poseo por un cariño y anhelo conseguidos a lo largo de otros corazones por los cuales apenas he marcado mi camino.

Tampoco se vale pensar en deseos si el futuro es volátil, tanto como si estuviera escondido en los cabellos de la necedad.

Un precio justo por la conciencia de saber que es admirado por la sociedad es recobrar la fe en el quehacer hogareño y familiar o bien nacional.

La vida se endulza con la miel de enseñanza que nos es dada por un destino no trazado, no escrito, no manipulado que se va abriendo paso entre cada obstáculo presentado por nuestros propios paradigmas, y los lazos, con una fiebre que arrasa todos los sentimientos, son lanzados como red al mar previniendo posibles ventiscas que se aproximen amenazantes.

1998

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